Opiniones

Brujas

12:00 Estilo Curiosité 0 Comments


Comenzamos otro día de frío y muy temprano en Bruselas, como de pleno invierno en Córdoba, pero con mucho entusiasmo. Hoy era el día!!

Eran las 9 am y ya ocupaba mi lugar de copiloto en el auto, GPS en mano, para iniciar nuestro trayecto de 97 km hacia Brujas. Todas las imágenes que había visto del lugar rondaban mi cabeza. Un nombre que nada tiene que ver con nuestras asociaciones en español, ya que proviene del noruego antiguo y hace simple referencia a sus puentes. Una de las ciudades medievales mejor conservadas, que prometía atraparnos y empujarnos a caminar una vez más. Conocer!!

Osvi, mi eterno compañero, me apuntaba en todas direcciones tratando de mostrarme cosas “Viste esto? Viste aquello?”. Al mismo tiempo, yo iba en mi propio mundo, por momentos deseando tocar un muro o sentarme a contemplar la historia. Pero eso es lo que amo, compartir y, así, intercambiar para aprovechar más. De eso se trata!! Cuatro ojos viendo más que dos, para sumar y disfrutar el doble.

Observar esas construcciones tan bien conservadas, sobreviviendo el paso de los siglos nos deslumbró y disparó mil emociones en mí. Al verla, es fácil entender por qué es de las ciudades más buscadas por los turistas y una de las más visitadas de Bélgica.

Fundada en el siglo XI, recibe más de 3 millones de personas por año. Es considerada la Venecia del norte por la gran cantidad de (bellos) canales que la atraviesan. Es imposible arrepentirse de dar un paseo por ellos!! Me pareció una ciudad muy romántica.

Al mismo tiempo, sus callecitas empedradas y extremadamente limpias huelen a chocolate (el mismo que los viajeros se llevan después), sus famosos gofres y las papas fritas que abundan en cada rincón!! Tentación a la vuelta de cada esquina.

Lo primero para conocer es, sin duda, el casco histórico. Declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000 por la Unesco, es el corazón de Brujas. La Grote Markt, o Plaza Mayor, rodeada de construcciones neogóticas de colores alegres nos trasladó a la época dorada del comercio y el arte.

Allí encontramos la torre del campanario. En la llamada Beffroi de Bruges o Belfort van Brugge, donde las campanadas no se dejan de escuchar, subimos 366 escalones hasta alcanzar una hermosa vista de la ciudad. A cada paso, me deslumbró su nivel de mantenimiento.

El callejón del burro ciego es una calle abovedada. Uno de los rincones medievales mejor preservados. Conecta la Grote Markt con el antiguo mercado de pescado, el Vismarkt, donde aún se reúnen algunos pescadores. En esta calle también, encontramos artesanas tejiendo sus mejores puntillas y unos bellos encajes.

Recorriendo, también encontramos el Diamond Museum. Nada menos que un museo de diamantes. Me sorprendió saber que la técnica de tallado se utilizó por primera vez hace 550 años en esta misma ciudad!! En este museo está su historia, pero también se encuentra un laboratorio de orfebres jóvenes y adultos, que lamenté mucho no poder ver.

Ya sobre la plaza Burg, encontramos el Ayuntamiento de Brujas, también conocido como Stadhuis van Brugge en neerlandés. Es de un imponente estilo gótico-florido y uno de los más antiguos de Bélgica. Fue construido de 1376 hasta 1421.

Cuánto me sorprenden esas fechas!! Resulta casi imposible imaginarlo al verlo en tan buenas condiciones. Por eso no me canso de repetirlo. Admiro cuando un país conserva su historia y puede compartir con el mundo y cada uno de nosotros su pasado!!

Ya al final, uno de los pocos molinos que restan nos dio la despedida con una imagen incomparable.

Realmente, un día es insuficiente para esta ciudad, tiene mucho para ofrecer. Se necesita de más tiempo para sentir cómo Brujas te abraza con su estilo medieval y disfrutar del atardecer, su mejor hora.

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