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La vuelta al amor

11:00 Estilo Curiosité 0 Comments


“Un instante, que viva eternamente en nuestras mentes.” ¿Quién no ha vivido un momento así? Un buen recuerdo que pasa y dibuja una pequeña sonrisa en nuestros labios, como si acabase de suceder.

Han pasado años desde los días de mi local. Sin embargo, hay memorias, fragmentos, personas y detalles que vivirán por siempre en mí. Me es imposible no sonreír al rememorar una novia. La alegría y los nervios inundando su ser y llenándola de esperanza, al verse frente a aquel espejo donde su sueño cobra forma. No sólo para ella, pues los ojos cubiertos de emoción e ilusión de quien la acompaña, al verla con esas prendas por primera vez, iluminan su rostro y transportan aquella magia por el aire.

Son aquellos gestos, esas simples reacciones, las que me enseñaron que este instante, en el cual la novia se vuelve el centro de atención, no sólo se grabará en su memoria, sino también en los corazones de todos sus queridos familiares y amigos quienes, conmovidos, disfrutarán por siempre tan maravillosa imagen.

Es gracias a ellas, que este año que pasó, fue tan especial para mí. Quiso la casualidad que fuesen varias las mujeres que se aproximaron en busca de mi ayuda para ese gran día. No niego que al principio sentí muchísimos nervios, pero allá fui, entusiasmada de todas maneras.

Como Asesora de Imagen, la ayuda que puedo brindarles es diferente a la que en sus días, como simple Diseñadora de Modas, pude otorgar. Aprendí a ir más allá de las prendas y el maquillaje, para hacer que su esencia impregne todo el evento del cual son protagonistas.

Siento un gran respeto por la ceremonia y la alegría que esta trae aparejada. Una gran presentación, cargada de magia y los mejores deseos de todos los presentes, quienes se sienten parte de aquel momento especial.

El poder ayudarlas me hace muy feliz. Crear un instante digno de recordar, de vivir una y otra vez en nuestra mente. Otorgarles aquello que soñaron. Sobre todo, darles la belleza y seguridad que necesitan para afrontar ese día.

Ese es mi mayor aporte. Ser ese alguien a quien acudir y expresar todas sus ideas, sin el miedo a herir sentimientos ajenos; con la seguridad de que velaré por su concepto. Alguien en quien dejar caer el estrés de cada detalle, con la confianza de que todo será respetado.

No puedo negarlo, es un gran desafío y requiere mucho tiempo, como así también dedicación, pero no dejan de atraerme aquellas sonrisas y toda la adrenalina que trae consigo. Sin importar el desenlace de esa historia, una parte de mí quedará eternamente impregnada en ella; por eso siento la obligación de abocar a su gran día, mi máximo esfuerzo. Allí es donde doy todo de mí.

Lo más importante es ver felicidad en sus rostros durante la última prueba, cuando todas las piezas se unen y nos permiten degustar un fragmento de lo que será. Si veo eso, sé que mi esfuerzo valió la pena y todo estará bien. Porque, así como los novios se visten para sorprenderlas, ellas se visten para encantarlos; y el mar de emociones que las atraviesa se refleja en su semblante.

Una novia de personalidad fuerte y estilos definidos, siempre será el mayor de los retos, pero es esto mismo lo que las vuelve mis favoritas. Me obligan a exigirme, a dar lo máximo de mí y pensar mucho más cada paso y las propuestas que pueda ofrecerles.

Las mujeres que me buscan, por lo general, no siguen ciegamente la moda o a un diseñador en específico, más bien las atrae su afinidad por lo diferente… Saben cómo soy; que tomo el desafío de defender sus ideas para llevarlas hasta el fin, cuidando cada detalle.

Mi objetivo es lograr una gran armonía, donde se vean únicas, confiadas y hermosas, sin dejar de ser ellas mismas. Una sinfonía que invite a los sentidos a participar, a perderse y dejarse llevar por la belleza natural que esta ocasión especial hace aflorar.

Sin duda alguna, esta es una experiencia que deja un sello en ambas; una parte de mi alma siempre vivirá en sus recuerdos y los de aquellos con quienes lo compartan. Al mismo tiempo, para mí, un gran aprendizaje y una marca imborrable en mi corazón.

Llevaba años sin asesorar novias. Pero no conozco a nadie que se haya desprendido de algo que compró en mi local. Me llena de alegría cuando me encuentro con algunas de mis clientes de la boutique y me cuentan que todavía conservan mis diseños, que esas prendas las acompañaron de una forma especial. Me es grato observar como ahora se usan muchos elementos que yo incorporaba. Tan diferentes y atrevidos en ese entonces.

Cada etapa de la vida es importante. Lamentablemente, muchas veces no le damos importancia y nos perdemos aquellos maravillosos, pequeños, detalles que nos rodean. El cómo nos vemos es una parte crucial de esto, habla por nosotros y le cuenta al mundo cuánto nos queremos, cuán valiosos son para nosotros aquellos instantes que la vida nos regala. Todo con el fin de generar hermosos recuerdos que vivan por siempre, uniendo lo nuevo y lo viejo, volviendo nuestro presente un sueño encantador.

Es por esto que agradezco a las novias que pidieron mi ayuda en este 2017, dándome la oportunidad de revivir estos recuerdos, esa parte tan satisfactoria de mi profesión que, sin darme cuenta, había quedado relegada con el paso de los años.

Las quiero!!!

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Quiero agradecerles, además, a Ines y Sebastián. A quienes me alegro mucho de haber acompañado y tan generosamente me permitieron mostrar estas imágenes.

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